lunes, 17 de febrero de 2025

Surcos

 

Camino despacio sobre asfalto de tierra.

Los pasos me llevan a destinos inciertos.

La luz me detiene, me ciega y exhibe mis miedos,

y aunque me pliego, continúo sin pausa bajo el yugo de su recelo.

 

Muros de piedra cubren mi desabrigo,

y a la sombra de su fortaleza emerge el destierro elegido.

 

Atrás quedan los deseos cohibidos, 

los anhelos no cumplidos atrapados en ruinas,

las vergüenzas escondidas que empozoñan el sendero

y lo tornan más estrecho y oscuro. 


Atrás quedaron, 

apilados junto a los trozos de la inocencia arrancada a dentelladas,

aunque de lejos, a veces, dirijan mi marcha.

 

Vuela alto libertad, allá donde te lleve tu instinto,

y no dejes que el eco de sus voces varíe tu travesía.

 

 

lunes, 3 de febrero de 2025

Ausencia


Sabía lo que tenía que hacer, pero no encontraba las fuerzas.  No había ningún reloj a la vista, aunque intuía que debía ser una hora prudente para salir de la cama.  Prefería seguir así, acurrucado bajo el calor de las sábanas, protegido del mundo exterior y del frescor que el incipiente otoño presagiaba.  
 
El fin del verano, un año más, dejaba a su paso ecos de un tiempo donde el dolor se hizo costumbre.  El desenfado y despreocupación de los días estivales del pasado se le antojaban demasiado lejanos, con el tiempo se habían convertido en un período donde sólo quedaba la certeza de saber que fue el momento donde todo cambió.  Una línea invisible había franqueado su memoria y a veces, sin darse cuenta, se sorprendía a sí mismo pensando a qué lado de la misma situar sus recuerdos, intentando evocar en cuáles de ellos ya pesaba su ausencia.

Los días eran más cortos y durante las noches podía sentir el frío, tanto como ella, que ya huía del suelo buscando el calor de su colchón, donde acurrucada contra su cuerpo lo reconforta dándole abrigo con su pelaje blanco, haciendo su ausencia un poco más pequeña y recordándole, como siempre,  todo lo que ella dejó atrás antes de marchar.

lunes, 20 de enero de 2025

Ocaso

 

Y se escondió... a la caída de la tarde.

Las cenizas cayeron inertes,

la calma era su escudo,

brotes de espinas cruzaban su espalda.

Nada temía, nada podía pararla.

Retazos de vida,

miradas de espanto,

y aunque quisiera,

ya no esperaba el milagro.

En la pared se refleja su llanto,

nada temía, nada sentía,

y en la pureza de su letargo

oye a lo lejos su desencanto

 

 

 

lunes, 6 de enero de 2025

De luz y de color

La algarabía me ensordece, hasta tal punto que a veces dejo de oír mi propia voz interior.  Y en cierto modo a veces se agradece porque últimamente es casi lo único que oigo.  En mi diálogo interno doy rienda suelta a lo que no se puede decir o más bien a lo que no es agradable escuchar, y esta reflexión adquiere más sentido si lo asociamos al período que nos ocupa, una época prefabricada donde se supone que todo debe ser luz, color, celebración, armonía artificial, consumismo desorbitado y encuentros forzados con gente a la que, a veces, sólo ves en estas fechas.

Es difícil explicar la sensación que te invade cuando te encuentras en medio de una corriente generalizada que te empuja a un festejo desmedido y dentro de ti no encuentras razones para celebrar.  

Aún recuerdo esas navidades de mi infancia donde todo era ilusión, no había grandes cosas, las que las circunstancias económicas permitían,  pero sobraba entusiasmo.  Ya comenzaba a forjarse acompañado de la excitación de los días previos al comienzo de las vacaciones, tomaba forma mientras adornaba el árbol la tarde del último día de clase, y se instalaba a sus anchas los días posteriores, donde todo, por simple que fuera, era un disfrute.  


El paso del tiempo fue transformando esas sensaciones y mi relación con este período del año pasó por diferentes etapas en las que a veces llegué a tener una visión escéptica de la Navidad.  Sin embargo, en los últimos años y con la llegada de la madurez, fui apartando lo que ensuciaba mi percepción sobre estas fechas, y aprendí a verlas como una oportunidad para pasar tiempo con mi familia.

Pero la vida a veces te sorprende de la manera más fatídica y pone tu mundo del revés.  En ese momento, cuando te quitan lo más importante, es cuando te das cuenta de que lo tenías todo.  

Nunca pensé que sería así.   Cuando ocasional y fugazmente cruzaba mi mente la posibilidad de perder a alguien siempre creí que inevitablemente la naturaleza seguiría su curso y en algún momento, lamentablemente, conocería de primera mano la pérdida de mis padres.  Al fin y al cabo ese es el orden lógico y natural de la vida.  


En ese escenario, según las circunstancias, el dolor, aunque devastador, puede encontrar un cauce donde canalizar porque al fin y al cabo "es ley de vida".  En ese contexto, cuando hay hermanos, compartes un mismo duelo y vives como familia el desconsuelo de decirle adiós a alguno de tus progenitores, recordándolos con añoranza y tristeza en celebraciones que quizás te veas obligado a festejar porque exista descendencia a la que lógicamente no le puedes privar de ese derecho. 

Pero a veces la vida no sigue las reglas del orden lógico y natural y deja un vacío para el que no te has podido preparar.  En esa vorágine de dolor ya no quedan fuerzas, ni ganas, ni ilusión alguna para esforzarte en repetir estampas familiares pasadas que jamás volverán a ser lo mismo.  Sólo queda desolación, y ante ese escenario cualquier intento de celebración lo sientes como antinatural, impostado, desgarrador y forzado.


Y todos esos sentimientos entran en confrontación con una corriente humana que a tu alrededor sólo emite señales de festejo exacerbado.  Todo lo que te rodea son conversaciones que hablan de lo mismo, luces por doquier, publicidad consumista disfrazada de espíritu familiar y un ruido constante donde todo el mundo actúa como autómatas durante tres semanas encadenando encuentros, comidas, cenas, compras, con pocas ganas en el fondo pero arrastrados por esa inercia que les hace seguir el camino trazado.  Y sin embargo, en la mayoría de casos, a pesar de todo, el balance puede ser positivo porque en el centro de ese modelo de patrón navideño seguirá subyaciendo lo realmente importante que es el pasar tiempo con los seres queridos.

Pero cuando alguien ya se ha marchado y en la imagen familiar hay un hueco que no se puede llenar la cosa cambia.  Cuando tienes que recomponer los trozos de la fotografía que se ha roto y te faltan pedazos, entonces ya no tienes energía para esforzarte en seguir la corriente impuesta, porque al final nunca va a compensar, todo lo que hagas te va a recordar lo que ya no tienes.


Estas fechas se han vuelto muy dolorosas para mí y en medio de todo ese torbellino social tienes que esconder tu pesar, hacer oídos sordos ante las conversaciones que te rodean y que siempre versan sobre un único tema,  disimular la punzada que sientes en el centro del pecho mientras intentas permanecer como mero espectador y, cuando ya no tienes manera de evitarlo, responder con poca información, de manera aséptica y un tanto esquiva para salir de la situación.


No encuentro razones para celebrar, aún no.  Desconozco si las cosas serán distintas en un futuro, realmente no lo sé.  Quizá algún elemento de mi vida varíe y en esa circunstancia tal vez haya alguna razón que me obligue a celebrar aunque sea  a mi pesar.  Mientras llega ese momento, si es que lo hace, tendré que acostumbrarme a lidiar con esas sensaciones año tras año, así como con esas otras situaciones cotidianas que se cruzan en tu camino y que despiertan el dolor continuamente, aunque éste nunca duerma del todo y siempre esté presente de alguna manera.  


viernes, 23 de agosto de 2013

Estreno de la película "LA HERMANDAD"


Se ha hecho esperar, pero el momento está próximo.  Después de casi dos años desde su rodaje, "La Hermandad", ópera prima del realizador Julio Martí Zahonero, llegará a las pantallas de cine españolas el próximo 25 de octubre.  Como ya señalé en una entrada anterior de este mismo blog, esta película supone la vuelta al cine de la gran Lydia Bosch, cuya última interpretación en la gran pantalla fue en la cinta de José Luis Garci "You are the one", la cual le valió una nominación a los Goya como mejor actriz.   Lydia Bosch, protagonista absoluta del film, interpreta a Sara, una escritora de novelas de terror que, tras un accidente de tráfico y debido a sus heridas, se ve obligada a pasar unos días recluida en un antiguo monasterio cercano al lugar de los hechos.  Pronto se dará cuenta de que los monjes que allí habitan guardan un oscuro secreto que no están dispuestos a revelar, por lo que Sara comenzará una auténtica cruzada en su búsqueda de la verdad. 



Catalogada por el propio director como una película de terror clásico, "La Hermandad" lleva implícitos ciertos elementos que pueden llamar la atención del espectador: un argumento inquietante; una atmósfera claustrofóbica y oscura propia del género al que pertenece la película; una banda sonora compuesta y grabada por el cada vez más reconocido compositor Arnau Bataller,  para la cual ha contado con la colaboración de la orquesta del Gran Teatro del Liceu de Barcelona; y la vuelta al cine de Lydia Bosch, que a juzgar por las imágenes vistas hasta el momento hace un trabajo impresionante.






Tras un primer teaser promocional que llegó la red a principios de 2012, no habíamos podido ver ningún otro avance de "La Hermandad" hasta ahora que, próximos al estreno del filme, ha hecho aparición el trailer oficial del mismo.

Trailer Oficial "La Hermandad" from Miguel Angel Villa on Vimeo.


Un antiguo monasterio apartado de cualquier lugar, unos monjes siniestros,  un oscuro secreto y una mujer dispuesta a descubrir la verdad...

martes, 6 de agosto de 2013

THE AMERICANS

De los muchos proyectos televisivos que se generan año tras año en EE.UU. sólo unos pocos llegan a su destino.  Las propuestas quedan materializadas en un episodio piloto y éste sólo verá la luz si, finalmente, la cadena que encargó a una determinada productora la realización de dicho proyecto queda contenta con el resultado y se decide entonces a adquirir la obra.  Si esto ocurre, el siguiente paso es solicitar la grabación de más episodios que compongan una temporada completa.  A grosso modo, éste sería el periplo por el que tiene que pasar una serie antes de alcanzar la meta deseada: ser estrenada; y ya puestos a pedir, asegurarse unas cuantas temporadas antes de ser canceladas.


El mundo de la televisión en EE.UU. es muy despiadado en cuanto a audiencias se refiere, provocando de este modo que continuamente se estrenen y cancelen producciones a la velocidad del rayo.  Es por ello que, antes de decidirme a ver una nueva serie, tomo la precaución de esperar un poco para ver la esperanza de vida que le depara la suerte.  No fue el caso de "The Americans", con  la que no tuve ni un atisbo de duda a la hora de engullir el primer episodio,  y digo engullir porque no encuentro un verbo que defina mejor la sensación que experimenté al visionarlo.  La serie transcurre durante los años 80 y se centra en la vida de un matrimonio y sus dos hijos en una zona residencial a las afueras de Washington, donde llevan una vida familiar apacible y aparentemente normal, con la salvedad de que a espaldas de sus vecinos, compañeros de trabajo y hasta sus propios hijos, la pareja formada por Phillip y Elisabeth dista mucho de ser el matrimonio amoroso y ejemplar que proyecta ser ya que, en realidad, son dos espías soviéticos encubiertos al servicio de la KGB.


En el contexto de la Guerra Fría y durante el mandato de Ronald Reagan, la serie nos muestra los intentos de esta pareja por conciliar su trabajo como agentes secretos con una vida familiar desarrollada en el seno de la sociedad americana, la cual representa todo aquello contra lo que luchan.  La serie desarrolla a partes iguales las tramas relacionadas con el espionaje y las que versan sobre la parte íntima y emocional de la historia.  Esta dualidad argumental provoca que el ritmo de la narración, normalmente pausado, se torne emocionante y vertiginoso en las secuencias en las que tienen lugar las misiones encubiertas que realizan los protagonistas.   Estrenada en EE.UU. en enero de este mismo año, "The Americans" cosechó buenos datos de audiencia y crítica desde sus comienzos, consiguiendo en poco tiempo una renovación para una segunda temporada que se emitirá en 2014.  En España ya se han adquirido los derechos de la misma aunque aún no se conoce fecha de estreno.




Los actores encargados de dar vida a la pareja protagonista son Matthew Rhys (visto en series como "Cinco Hermanos") y Keri Russell la cual, tengo que decir, fue una de las grandes razones que me empujó a ver la serie casi desde su estreno.  Conocida por el gran público por haber dado vida a Felicity Porter en la producción de J.J. Abrams "Felicity", Keri Russell ha conseguido labrarse una amplia carrera como actriz compaginando cine y televisión desde sus inicios profesionales.  Como la mayoría de la gente, yo también la descubrí en la conocida serie de J.J. Abrams, la cual me fascinaba, y a partir de ese momento Keri Russell se convirtió en una de mis actrices favoritas.  Con "The Americans" Keri Russell demuestra una madurez como actriz que la lleva a ofrecer una interpretación magistral llena de matices.  Sin duda, nos encontramos ante uno de sus mejores trabajos hasta la fecha.




Una buena factura, excelentes interpretaciones y un guión potente  son algunas de las características que pueden resaltarse de "The Americans", una serie "de espías" bastante original donde no hay héroes o villanos o donde, si los hay, pueden existir en cualquier bando. 




viernes, 2 de agosto de 2013

Sunshine Cleaning (Christine Jeffs, 2008)

En esto del cine hay mucho de azar y a veces, inexplicablemente, te encuentras con películas que sin saber por qué han pasado sin pena ni gloria por las salas comerciales.  Son pequeñas joyas de celuloide que no han tenido la fortuna de llegar a un nutrido público pero que esconden en cada fotograma una auténtica muestra de buen cine.  En muchos casos les precede una buena crítica de su paso por festivales y, poco a poco, el boca a boca dentro de la comunidad cinéfila de la red se hace eco de su existencia, permitiendo así que estas películas tengan una segunda vida después de su paso por la taquilla.  De esta forma, las descargas de cine en internet, el mercado del dvd o las webs de visionado legal de películas hacen que muchos de estos títulos desconocidos dejen de serlo, aunque sea para una porción de público minoritario.


"Sunshine Cleaning" podría encuadrarse dentro de este tipo de filmes.  Fue estrenada en nuestro país en el verano de 2010, más de un año después de su salida en USA, y su vida en la taquilla española fue corta y poco ruidosa, sin embargo, estoy seguro de que esta película ha encontrado adeptos dentro de los consumidores de cine indie americano.  Rodada con la sobriedad y la simpleza habitual del cine independiente, la cinta narra la historia de dos perdedoras, dos hermanas cuyas vidas se han convertido en algo muy distinto a lo que esperaban.  Inmersas en una existencia gris llena de obligaciones e incertidumbres, su fortaleza y una serie de circunstancias casuales les harán encender una llama de esperanza a un posible cambio de rumbo. 


La película, contada en un tono de comedia dramática, lejos de ahondar en el aspecto trágico y triste del argumento, desarrolla la historia desde un punto de vista más positivo, mostrando, como ocurre a veces también en la vida real, la posibilidad de hallar humor en las situaciones más funestas.



 Las encargadas de dar vida al dúo protagonista son las actrices Emily Blunt y Amy Adams, actriz esta última que, como siempre, realiza una interpretación magistral y totalmente creíble.


Sunshine cleaning es una historia, en cierto modo, surrealista encuadrada dentro del desconocido y tétrico mundo de la limpieza de las escenas de crímenes, pero sin duda, es también una gran historia escondida en un pequeño relato simple y cotidiano donde nada parece ocurrir, una crónica que lo que realmente nos muestra es la ruptura emocional con las piedras del pasado y la evolución interior que pueden experimentar las personas a pesar de que las circunstancias, muchas veces, nos empujen hacia lo contrario.



viernes, 8 de febrero de 2013

Esa excéntrica abogada llamada Ally

Es sorprendente comprobar cómo varían nuestros gustos y aficiones a lo largo de nuestra vida.  Nos remontamos al año 1999, época de cambios e incertidumbres;  se aproximaba el fin de siglo y las informaciones que llegaban a nuestros oídos no paraban de mencionar la posible "destrucción del mundo", el caos asegurado a la entrada del año 2000, momento en el que los ordenadores se colapsarían y algo muy catastrófico ocurriría... ;  afortunadamente nada de esto ocurrió, demostrándose, una vez más, que las creencias populares apocalípticas poco tienen de cierto,  pero lo que sí se puede constatar es que, en aquellos momentos,  comenzaba a fraguarse una metamorfosis en el mundo de la información.   El uso generalizado, y extendido en todo el mundo, de internet daría paso a una nueva era en el campo de la comunicación, marcando el fin de una etapa y el comienzo de otra.  En el seno de esta nueva forma de distribución de la información era mucho más fácil (aunque no siempre fiable) enterarse de todo lo que ocurría dentro y fuera de nuestras fronteras, y así llegó por primera vez a mi conocimiento la existencia de una serie de televisión que estaba causando furor en EE.UU.  El mundo de la Ley y la abogacía era el telón de fondo de la misma,  y aunque dicho tema hubiera servido con anterioridad para desarrollar infinidad de series y películas americanas muy conocidas y de indudable éxito, en este caso, el creador de la serie, David E. Kelley, creador de otras series como "Picket Fences", "Chicago Hope" o "The Practice", supo darle una vuelta de tuerca al concepto de ficción televisiva con tematica legal, dotando a la serie que nos ocupa, "Ally McBeal", con un toque de humor excéntrico y alocado que, hasta ese momento, no estábamos acostumbrados a relacionar con series de dicha temática, y dando la misma importancia en el desarrollo de las tramas tanto al contenido legal como a la vida privada y emocional de los personajes de la serie.  


El espacio fue estrenado en EE.UU. el 8 de septiembre de 1997, cosechando muy pronto cifras astronómicas de audiencia y alargando su éxito durante 5 temporadas.  No fue hasta marzo de 1999 que la serie llegó a nuestras pantallas, causando el mismo furor entre los televidentes que el alcanzado en su país de origen.  Ally Mcbeal marcó un antes y un después en la ficción televisiva;  el modo en que se desarrollaban las situaciones cómicas acaecidas en la serie; las alucinaciones de su protagonista; la imaginación de los diferentes personajes llevadas a escena en situaciones disparatadas; los insólitos casos legales que defendían; los diversos y variopintos personajes que aparecían en cada capítulo, interpretados en numerosas ocasiones por estrellas invitadas que querían participar en la serie; los sonidos y efectos visuales pioneros en el mundo de las series; la importante presencia de la música en cada capítulo; y un largo etcétera, han situado a Ally Mcbeal como un referente de la comedia que hoy por hoy no nos parece nada original pero que hace 15 años no estábamos acostumbrados a ver y que ha inspirado, de un modo u otro, a numerosas series posteriores. 

He de reconocer que, cuando finalmente llegó su esperado estreno en España, me enfrenté a una gran desilusión ya que me decepcionó bastante el primer capítulo de la serie.  Después de visionar varios episodios, a la espera de que esa sensación inicial cambiase, no tuve más remedio que tirar la toalla y declarar oficialmente mi odio hacia Ally Mcbeal.  Era tremenda la manía que le cogí al personaje protagonista y por extensión a la actriz que la interpretaba, Calista Flockhart.  No soportaba sus histrionismos, sus caras, sus excentricidades, lo absurdo de las situaciones que vivía y creaba su personaje, lo loca que parecía estar a veces, etc...,  pero si hasta tenía alucinaciones!!!!!  y lo más increíble de todo es que a nadie parecía importarle ese detalle, ni de dentro ni de fuera de la serie

Por otro lado, tampoco me atraía la forma en que desarrollaban los casos judiciales ni cómo enlazaban éstos con la vida privada de los personajes centrales del bufete de abogados donde se desarrolla la trama.  En resumidas cuentas: no me gustaba la serie, así que dejé de verla, aunque mi tendencia, para fortuna del producto en cuestión, no fue la mayoritaria entre el público español, consiguiendo de este modo permanecer en antena también en nuestro país durante las cinco temporadas de las que consta.

Sin embargo, es curioso el modo en que los seres humanos cambiamos nuestro modo de ver las cosas.  Las experiencias que acumulamos en el desarrollo de nuestra vida modifican la percepción de nuestro entorno, dejando claro que todo (o casi todo) es relativo y que, en realidad, cuando expresamos nuestras opiniones y creencias, deberíamos dejar un pequeño espacio a la certeza de que la subjetividad lo impregna todo, siendo bastante ridícula la radicalidad y contundencia con que mucha gente defiende sus ideas intentando disfrazarlas de verdades absolutas.   En realidad, el momento personal y vital en que se encuentren las personas determina, en muchos casos, las fluctuaciones de la impresión que tienen del mundo que les rodea.  Y esto se puede comprobar con situaciones trascendentales pero también con asuntos muy triviales, como puede ser una simple canción.  ¿A quién no le ha ocurrido alguna vez que, de repente, un tema musical que antes odiaba o que simplemente no le agradaba, ha comenzado a gustarle?
 
Han sido muchas las ocasiones en que he experimentado en primera persona estos cambios de criterio, y mi opinión sobre la serie que nos ocupa, "Ally Mcbeal", es otro claro ejemplo de ello.  Recientemente, y como resultado de las gangas que a veces te encuentras en las grandes superficies, he adquirido la serie completa en DVD.  A pesar de que mi apreciación sobre ésta era negativa sentí curiosidad por darle una nueva oportunidad y la verdad es que me alegro de ello ya que he visto la serie con otros ojos.  Donde antes veía histrionismo ahora veo un genial trabajo interpretativo, descubriendo en Calista Flockhart
a una estupenda actriz cómica que supo dotar a su trabajo de un realismo difícil de asociar a situaciones tan inverosímiles como las que vive su personaje; algunos casos legales que se muestran en la serie pueden ser absurdos y poco creíbles, pero sirven para desarrollar y plantear realidades que en su momento, y quizá también actualmente, eran controvertidas; la relación de amor de los protagonistas, que la serie utilizaba como punto de partida de la trama y que a mí personalmente me aburría bastante y me parecía poco creíble, en realidad en el transcurso de la historia pasa a un segundo plano y ganan en importancia las vidas de todos los personajes de la serie, ya que Ally McBeal, en realidad, es una historia coral, que a pesar de tener una protagonista absoluta entrañable y a la que se le acaba cogiendo cariño como personaje, cuenta con un entramado de personajes que conforman el universo McBeal, sin los cuales la magia de la serie no tomaría forma.  

Si bien es cierto que aún hoy por hoy, y después de haber visto la serie completa, sigo observando detalles en la misma que no me gustan, como puede ser la continua guerra de sexos de la que, en mi opinión, abusa la serie para desarrollar situaciones cómicas que tanto gustan a la mayoría de los heterosexuales pero que a mí me cansan y aburren. Sin embargo, a pesar de ello puedo decir que ahora entiendo por qué Ally McBeal se convirtió en el fenómeno que en su día fue porque, a pesar de todos los fallos que puede contener el producto, supo crear un espacio de ficción repleto de detalles originales y compuesto por personajes excentricos, estrafalarios, e incluso a veces ridículos que, aunque esteriotipados y caricaturizados, estaban dotados con un barniz de autentidad ya que, en el fondo, mostraban sentimientos, miedos y deseos con los que se puede identificar cualquier ser humano.  
 
Me alegro mucho de haberle dado una segunda oportunidad a esta serie que me ha hecho pasar momentos tan divertidos y entrañables viéndola y que me ha confirmado, aunque sea con un ejemplo tan absurdo, que en esta vida no hay que dar nada por hecho porque, afortunadamente, todo, hasta nosotros mismos, es susceptible de cambiar.

martes, 20 de noviembre de 2012

Objetos, nada más

En los tiempos que vivimos parece ser que el único modo de consumo que existe es el de la posesión de lo material.  Sólo sentimos que tenemos algo si lo conseguimos físicamente, si tenemos la falsa creencia de que aquello que disfrutamos y adquirimos está en nuestro poder de un modo permanente, olvidándonos del hecho de que esa permanencia en ningún caso será eterna ya que ni siquiera nuestra propia vida lo es.   No tenemos en cuenta que el objetivo que perseguimos en realidad, es el placer derivado del consumo de determinados bienes y, para ello, no siempre necesitaremos poseerlos, a veces nos bastará con poder usarlos sin ser propietarios de los mismos.  Recientemente he recuperado la costumbre de frecuentar la biblioteca del barrio donde crecí, un lugar al que me encantaba ir de niño y donde viví momentos muy divertidos con mis amigas (causando más de un disgusto a la bibliotecaria de aquel entonces) y en el que también descubrí numerosos libros infantiles y juveniles de los que guardo un grato recuerdo.  Llevaba años sin sacar prestado ningún ejemplar de su discreto catálogo pero, últimamente, he leído algunas de las novelas que allí descansan a la espera de ser descubiertas.  He vuelto a experimentar lo enriquecedor que es comprobar que la cultura, en ocasiones, a pesar de que muchos se quejen de lo contrario, está al alcance de todos y de forma totalmente gratuita, sin necesidad de adquirir económicamente nada que tengamos que almacenar posteriormente en nuestros hogares, ni de perpetuar el hábito, tan promovido por nuestra cultura capitalista, del eterno aumento cualitativo y cuantitativo de nuestros bienes materiales.

Nos pasamos así la vida los seres humanos, embarcándonos en proyectos y empresas que hipotecan nuestra vida para intentar acumular más y más cosas que nos dicen que necesitamos tener, sin pararnos a pensar si realmente son tan importantes para nuestra supervivencia o para el desarrollo de nuestro bienestar vital.  La cadena de necesidades se hace interminable ya que, para mantener a flote semejante ritmo de consumo,  requeriremos mayores sueldos; casas con tamaño superior del que precisaríamos de no tener que albergar tal cantidad de objetos y bienes; y una larga sucesión de eslabones de muy diversa índole que se van añadiendo a dicha cadena, la cual no termina nunca de cerrarse en esa incansable e infructífera búsqueda de la felicidad.  Existen alternativas a esta inagotable fuente de consumismo que intentan mostrar que también se puede ser dichoso sin tratar de alcanzar tantas metas económicas y materiales,  convirtiendo en realidad aquella máxima de que, a veces, menos es más.  Si existe una frase popular que me haya demostrado a lo largo de todos estos años la veracidad que esconde su significado, sin duda, es ésta.  Hay dichos tradicionales que pueden llevar, en muchas ocasiones, a discursos patéticos llenos de demagogia barata, dependiendo de cómo se expongan y defiendan las ideas derivadas de los mismos, pero no por ello, en algunos casos, dejan de ser ciertas las enseñanzas que intentan transmitir.  No quiero erigirme como adalid de la causa ni ponerme como ejemplo de nada, pero sí es cierto que, por experimentar una apretada situación financiera en diferentes momentos de mi vida de adulto independizado del núcleo familiar, he aprendido, por necesidad, a ajustarme al sueldo del que disponía en ese instante, llegando a la conclusión de que, al final, salvo circunstancias especiales de familias numerosas, etc..., podemos prescindir de la mayoría de las cosas que supuestamente necesitamos.  Gracias a haberme visto obligado a ello, he podido comprobar que no necesito un móvil de última generación para poder comunicarme telefónicamente; que puedo leer sin necesidad de hacerlo en una tablet; que puedo ir en bicicleta para determinados trayectos o en transporte público ahorrándome comprar y mantener un coche; que soy capaz de aguantar varios meses sin adquirir alguna prenda nueva;  que no preciso tener un televisor de X pulgadas, me basta con el que tengo; y un largo etcétera que, aunque en un principio suponga el renunciar a muchas cosas,  la experiencia me ha demostrado que, al final, esa renuncia te permite disfrutar de otras.  Cuando aprendes a vivir con menos adecuas tu vida al dinero del que dispones y no te ves obligado a tomar decisiones importantes y trascendentales en base a una falsa necesidad.  Tus elecciones estarán guiadas por las cosas que verdaderamente te hacen vibrar y no tendrás, por ejemplo,  que optar por un determinado trabajo porque te paguen más y necesites ese dinero para poder costear tu ritmo de vida,  sino que podrás contentarte con un empleo que realmente te motive aunque su sueldo no alcance cifras astronómicas, y como éste mil ejemplos más. 

¿Dónde quedan las aspiraciones personales de la gente, las motivaciones, los hobbies, el tiempo libre, el poder disfrutar de la familia, los amigos, las parejas, la cultura?  ¿Eso no tiene valor?  ¿Por qué no destinamos nuestros esfuerzos a intentar llenar nuestra vida con estas cosas?  Vivir conlleva un desembolso económico, eso está claro, pero ese gasto no siempre tiene que destinarse a lo que esta economía capitalista quiere.   En mayor o menor medida, por mucho que queramos salirnos del camino establecido, el consumismo que nos han inculcado sale por algún lado y, a pesar de lo anteriormente señalado, también yo, en algún momento y con determinados objetos y bienes, muestro síntomas del mismo, aunque al menos intento plantearme que otra forma de vida es posible y al igual que yo, otra mucha gente.  Sin embargo, estas sugerencias, a pesar de que cuentan con un nutrido grupo de seguidores que apuestan por un modo diferente de vivir la vida, no consiguen calar con profundidad en la totalidad de la población.

El ser humano siempre ha querido ser libre; nos hemos quejado a lo largo de la historia cuando nos han arrebatado la libertad que sentimos nuestra por derecho y que ahora creemos poseer, sin embargo, vivimos en una sociedad que nos tiene absolutamente esclavizados, prisioneros de nuestros propios deseos y falsas necesidades.   La cultura, una vez más, es el secreto de todo.  Las cosas serían muy diferentes si el consumismo del que somos víctimas se inclinara un poco más hacia el sector de la cultura.  De este modo, al menos, no seríamos títeres a la deriva en un océano lleno de incomunicación y prioridades desordenadas.


viernes, 31 de agosto de 2012

Cine al alcance de cualquiera

Ahora ya no hay excusas.  Los motivos para no pagar por consumir cultura cinematográfica se están quedando obsoletos y faltos de argumentos ante las nuevas propuestas que ofertan diferentes formas legales de acceso a tales contenidos.  Iniciativas como Filmin, Youzee, etc... no dejan de sucederse en un intento por evitar que la industria del cine siga perdiendo comercialmente adeptos, situación ésta que desembocaría paulatinamente en la desaparición del cine como tal.   Desde el nacimiento de internet y las descargas de archivos ilegales, el número de personas que han dejado de acudir a las salas comerciales de cine se ha visto incrementado a un ritmo vertiginoso en los últimos tiempos.   Profesionales de este sector (directores, productores, distribuidores, etc...) se han quejado por activa y por pasiva a lo largo de los últimos años de la gran crisis que se estaba viviendo y que se adivinaba catastrófica en el futuro.  En mitad de toda esta vorágine imparable y descontrolada comenzaron a crearse alternativas legales de visionado de cine cuyo objetivo era ofrecer otras opciones que compitiesen con la jugosa idea de obtener gratis, con la inmediated que permite la red,  los contenidos cinematográficos que en el pasado sólo se podían disfrutar previo pago de una entrada de cine o mediante alquiler a través de un videoclub.   Han sido varias las propuestas que han intentado ofertar estos servicios pero me centraré en las que, en mi opinión, son más fieles a los objetivos que persiguen estas iniciativas y las que han conseguido que el ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, organismo autónomo adscrito al Ministerio de Cultura que planifica las políticas de apoyo al sector cinematográfico y a la producción audiovisual) considere a los usuarios que alquilen las películas a través de estos portales como espectadores, los cuales se sumarían a la cifra total de público que alcanza un largometraje desde su estreno en salas de cine.   Los dos portales en cuestión, los cuales han conseguido ser homologados por el organismo anteriormente mencionado son Filmin y Filmotech.  Este último, centrado fundamentalmente en cine español, reúne un amplio catálogo al que se puede acceder a través de una tarifa plana bastante económica, por la que por el módico precio de 9 euros mensuales se puede disfrutar de más de 1.200 películas españolas de todos los géneros, entre las que se encuentran títulos clásicos, actuales, cortometrajes, documentales e incluso largometrajes inéditos que nunca llegaron a estrenarse en salas comerciales.  Algunos de estos títulos, por haber sido exhibidos recientemente en pantallas comerciales o por ser inéditos,  no se pueden consumir a través de la tarifa plana, por ello, existe la alternativa de ser alquilados de forma individual por la asequible cifra de 1,42 euros; no obstante, con la tarifa plana se accede a casi la totalidad del contenido global del portal.    Por otro lado, Filmin, la otra iniciativa de visionado de cine legal que cuenta con la homologación del ICAA y que, poco a poco, va aumentando su popularidad en la red, reúne un mayor número de películas en su haber.  Más de 2.000 largometrajes de todas las nacionalidades, entre los que se encuentran también documentales, series, etc...  componen su catálogo.  Al igual que el anterior también dispone de una tarifa plana a la que llaman cuenta premium, la cual se puede contratar de forma mensual, trimestral, semestral o anual, con ofertas en proporción a los meses que contrates, y al igual que Filmotech, los títulos más recientes tampoco pueden verse a través de la tarifa plana, aunque se pueden disfrutar de ellos individualmente por precios que oscilan entre los dos y los tres euros.    Desde mi experiencia personal, como usuario del portal Filmin, puedo decir que estoy disfrutando muchísimo de esta nueva forma de ver cine, la cual está siendo más que satisfactoria.  Después de meses de pensármelo mucho, he acabado sucumbiendo recientemente después de descubrir la suculenta oferta de verano propuesta por Filmin, por la que por el económico precio de 15 euros se puede disfrutar de dos meses de suscripción Premium.  Y en esas me encuentro, disfrutando de un gran número de películas  de todas las épocas y nacionalidades, las cuales, algunas no conocía y otras llevaba tiempo queriendo ver.   Pienso que acceder al consumo de cine a través de estos medios acerca al público general a  una gran cantidad de títulos alejados de los circuitos comerciales que, de otro modo, tal vez les costara más conocer;  y para los amantes del cine, que ya son consumidores habituales de este tipo de películas en formas más convencionales (pantallas de cine, dvds, etc...), supone también un gran aliciente ya que tienen al alcance de su mano un extenso videoclub en continuo crecimiento.  

Ya era hora de que se ideasen soluciones al gran problema que vive el sector.  Creo que debemos ser conscientes de que la cultura hay que pagarla, porque detrás de ésta hay gente dejándose la piel, el esfuerzo y la mente por crearla y eso tiene que tener una recompensa económica, porque al igual que cuando vamos a una cafetería no se nos ocurriría irnos sin pagar lo consumido, tampoco deberíamos ver como normal que cada vez que queramos disfrutar de la cultura debamos hacerlo gratis.  Diferente cuestión son los precios que le pongan a ese consumo, por ello creo que a este tema tan complejo le quedan aún muchos capítulos hasta llegar a un punto equitativo y razonable mediante el cual las dos partes de la ecuación, creadores y público, salgan beneficiadas.  No hay que olvidar que la existencia de dichas plataformas no puede sustituir al placentero e increíble acontecimiento que supone ir al cine, visitar físicamente una sala de proyección y sumergirse en la experiencia única de quedarse a oscuras en una gran habitación para disfrutar junto con otras personas del maravilloso séptimo arte.  Son dos formas de disfrutar del cine, dos experiencias totalmente diferentes e igualmente enriquecedoras, que tienen que coexistir sin que una pueda sustituir a la otra, por ello, en los tiempos que vivimos, en los que además de los problemas ya mencionados el gobierno español actual parece querer cargarse el cine patrio, debemos apoyarlas más que nunca.  Larga vida al cine.

sábado, 5 de mayo de 2012

Algo más que palabras

A veces es difícil conocer a las personas, penetrar en su verdadero interior, saber qué esconden sus pensamientos, acciones y actitudes. Nos ocurre hasta con nuestros seres más queridos, nuestros amigos/as más cercanos, y en ocasiones nos sorprendemos cuando hacen algo que no esperamos, dejándonos con una sensación de cierta angustia y una pregunta interna que no podemos contestar. Pero así somos las personas, seres llenos emocionalmente de pliegues, recovecos y contradicciones, asaltados continuamente por un sinfín de sentimientos que nos hacen ser, a veces, víctimas de nosotros mismos. Se crea así un ángulo muerto en el conocimiento que tenemos acerca de los demás, no muy grande si se trata de alguien cercano a nosotros y bastante considerable si es una persona que realmente ni siquiera conocemos, pero, en cualquier caso, siempre habrá un territorio opaco en el interior de los seres humanos al que no podremos llegar y del cual emanarán decisiones y comportamientos que nos provocarán sentimientos de desconcierto. Sin embargo, el sentido común, la lógica, la experiencia y la psicología que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida hacen que este margen de error en el conocimiento de los demás se reduzca a un mínimo bastante tranquilizador. Hay ocasiones en las que sin conocer a alguien personalmente parece como si realmente fuera alguien cercano a nosotros/as. Ocurre con algunos personajes públicos, que a fuerza de verlos durante años en los medios de comunicación estamos familiarizados con ellos hasta tal punto que creemos saber cosas de ellos que tal vez no se correspondan con la realidad, o tal vez sí. Sucede también con ciertas personas que acabamos de conocer y con las que pareciese que lleváramos relacionándonos toda la vida a juzgar por las cosas que intuimos sobre ellas y que poco a poco se van confirmando a medida que avanzamos en el desarrollo de nuestra afinidad con ellas. Hay un factor fundamental que estimula estas sensaciones "pre-cognitivas", una cualidad que no todo el mundo posee y que presentan a aquellas personas que la tienen como seres que transmiten confianza, nitidez y claridad: la transparencia. Hay gente que la irradia con una fuerza especial y, en estos casos, ese terreno oscuro indescifrable se hace más fácil de leer, esas actuaciones y comportamientos sólo tienen una posible lectura y no hay dobleces ni dudosas intenciones.

Recientemente ha llegado hasta la red una entrevista a un personaje público conocido por todos/as, alguien a quien, como he dejado claro a través de este blog, admiro produndamente por su carrera profesional y por la calidad humana que me transmite y que siempre he intuido en ella aunque no la conozca personalmente. Lydia Bosch, después de varios años sin conceder ninguna entrevista, ha accedido a hablar por primera vez desde que volviera a los escenarios y lo ha hecho para demostrar la ilusión con la que afronta sus nuevos proyectos profesionales y para dejar claro que ha reanudado con la misma fuerza de antaño esa carrera artística que por determinadas circunstancias quedó aparcada. Como he señalado anteriormente, y a riesgo de ser tachado de freak fanático absolutamente influído por mi admiración, hay veces que sin conocer a alguien personalmente sientes que crees saber cosas de esa persona, y después de todos estos años siendo testigo de su recorrido personal y artístico puedo decir que ,en cierto modo, "la conozco". Muchas veces, la opción más simple es la verdadera, las cosas no suelen ser tan rebuscadas, y ante la duda creo que es mejor rendirse a la evidencia. Después de ver la mencionada entrevista a la que antes hago alusión, creo que puedo decir que las imágenes, las palabras, los silencios, los sentimientos, la autenticidad y la transparencia que emanan a través de esta mujer hablan por sí solos e invito a todo aquel o aquella que quiera a que la vea y si después de hacerlo tiene alguna duda de quién es Lydia Bosch es que tiene muy poca psicología o es que está muy ciego emocionalmente. Y para aquellos periodistas que, tan ridículamente, ensalzan su profesionalidad tras el eslogan de "yo soy periodista", como si eso significase que lo que dicen tiene que ser cierto, les invitaría a que fuesen un poquito menos absurdos y utilizaran de vez en cuando su inteligencia y sentido común. La justicia no es sagrada, la justicia también se equivoca, tenemos, desgraciadamente, numerosos ejemplos de sobra conocidos y demostrados a lo largo de la historia que certifican que la Justicia no es infalible, que sólo juzga lo que se puede evidenciar a través de testigos, confesiones y pruebas físicas y que cuando esto no es posible llega hasta donde puede llegar. Pero que algo no se pueda probar no significa que no haya ocurrido, que no se les olvide esto a aquellos/as que se les llena la boca diciendo: "Es que un juez ha dicho que..." Afortunadamente, aunque la ley a veces no pueda, el tiempo y la vida ponen a cada uno en su lugar.


sábado, 24 de marzo de 2012

Frantic (Frenético), 1988

A pesar de mi gran pasión por el cine y mi afición por ver varias películas a la semana, ya sea en las salas de proyección comerciales o en el salón de mi casa, aún sigo sin haber catado grandes obras del cine clásico y contemporáneo de todas las nacionalidades del mundo. Es por ello que ahora, que desafortunadamente, como una gran parte de la población española, estoy en el paro, he decidido ponerme al día con muchas tareas, proyectos y hábitos que, debido a la falta de tiempo, a veces descuidamos. Así que ya es el momento de acabar con frases como: "Pero cómo un cinéfilo como tú no ha visto "X" película? ¡Pero si es un clásico! ¡Pero si está considerada como una de las 100 mejores cintas del mundo!" Pues no, no la he visto, esa y muchas más, y mira que a lo largo de todos estos años he consumido un nutrido y considerable número de títulos de todos los géneros posibles, tanto de dudosa como de demostrada calidad (que uno también ve cine comercial y absurdo para no pensar), pero es que el CINE, como arte, cuenta con muchos años ya en su haber y desde sus comienzos, en 1895, hasta ahora se han creado infinidad de producciones cinematográficas, y aunque muchas de ellas (por estadística pura) puedan carecer de valor artístico, aún seguirían quedando una buena proporción de títulos de obligado visionado. Uno de ellos, sin duda, es la película Frantic (Frenético), de Roman Polanski, la cual he tenido la oportunidad de ver recientemente, dejándome un buen sabor de boca en estos tiempos que corren, en los que es bastante difícil encontrar un gran thriller. Éste, desde mi punto de vista, lo es.




La narración comienza con un magnífico punto de partida que te deja todo el metraje en suspenso: un reconocido doctor estadounidense y su esposa viajan a París con motivo de la celebración de un congreso médico en el que aquél ha sido invitado como ponente de una de las conferencias programadas. Poco después de llegar al hotel donde se hospeda la pareja, la mujer desaparece sin dejar rastro. Desde ese momento la película se convierte en una auténtica cruzada en la que el protagonista, un impresionante Harrison Ford en una de sus mejores interpretaciones, tendrá que sortear miles de obstáculos en su afanada búsqueda de la verdad. Un sinfín de equívocos, casualidades, contratiempos y persecuciones se suceden a lo largo del film, todo ello encuadrado en los hermosos paisajes de la famosa capital gala y aderezado con la sublime banda sonora del famoso compositor Enio Morricone.




Así que ya sabéis, para todos aquellos/as que queráis pasar dos horas pegados/as al sillón, recuperad este éxito cinematográfico de los años 80, "Frenético", una muestra indudable de buen cine.

jueves, 8 de marzo de 2012

Primer adelanto de "La Hermandad"

Por fin se ha publicado en la red el primer teaser de la esperada película "La Hermandad". Este pequeño adelanto sacia un poco la expectación y curiosidad generada alrededor de este proyecto, el cual aún no tiene fecha de estreno, aunque algunas informaciones indican que podría estrenarse esta primavera, so pena de participar o no en la sección oficial del Festival de Sitges. De ser así, su estreno se pospondría hasta septiembre u octubre de este mismo año. Este tímido avance estimula el enigma creado alrededor de la historia del film, dejando interrogantes acerca de lo que ocurre tras los muros del inquietante monasterio en el que se desarrolla la trama. Cabe destacar la fotografía de la película, oscura y tenebrosa, en consonancia con el género al que pertenece la misma, y la interpretación de su protagonista, Lydia Bosch, la cual creo que va a sorprender en un registro completamente distinto al que nos tenía acostumbrados hasta ahora. "La Hermandad", sin duda, nos hará pasar mucho miedo...

miércoles, 29 de febrero de 2012

Una emotiva despedida

Me sentí un poco triste y, la verdad, no tiene mucho sentido, pero es lo que ocurre cuando se va alguien que, a pesar de no conocer personalmente, te ha acompañado durante toda la vida. Estuvo conmigo cuando era niño y la observaba en el televisor con esos looks espantosos que en aquel momento nos parecerían increíbles pero que, ahora, más de 20 años después, nos parecen increíblemente horribles. La veía entonces, protagonizando los videoclips que los programas musicales de la época, que tanto abundaban, emitían e incitaba a bailar a los adolescentes de los 80 con esos ritmos pegadizos en los que su potente voz llenaba absolutamente cada estrofa. Como ya he dicho, yo era sólo un niño pero ya me fascinaba su fuerza artística y vocal y aunque por mi edad aún no era capaz de apreciar todo su potencial, de algún modo, ya se instaló su figura en mi incipiente e inocente cultura musical que poco a poco ya iba formándose para dar paso, años después, a un gran amor y pasión incondicional por la música. Corrían los primeros años de los 90, y mientras ella estaba en lo más alto de su carrera, con sucesivos números 1 en las principales listas musicales del mundo y debutando en el cine como protagonista de uno de los mayores taquillazos cinematográficos del momento, yo andaba descubriendo muchas cosas y fue por aquel entonces cuando comenzó a fraguarse mi afición por el cine, la música y casi todo lo que estuviera relacionado con el arte. Sin embargo, a pesar de encontrarse en su mejor momento como artista tanto a nivel musical como popular, no fue hasta mediados de dicha década cuando la descubrí en mayúsculas. Hasta ese momento otras interpretes ocupaban un lugar muy importante en la lista de mis cantantes favoritas, pero de pronto, descubrí que detrás de esa gran voz que entonaba la archiconocida "I will always love you", canción que tanto gustaba a la gente pero que a mí no me decía nada hasta ese momento, había otras canciones que despertaban en mí un sinfín de emociones. Canciones como "Greatest Love of All", "Where Do Broken Hearts Go", "I Know Him So Well", "Nobody Loves me Like you Do", etc... me acompañaron en innumerables tardes en mi adolescencia, cuando encerrado en mi habitación y con éstas y otras muchas canciones más de fondo me regodeaba en las ensoñaciones de mis primeros amores platónicos. A partir de ese momento Whitney Houston pasó a engrosar el repertorio de mis artistas preferidas y comencé a indagar en su discografía, que por aquel entonces, sin internet, era mucho más complicado que ahora, y así fue como llegó a mis manos en el año 1996 su primer LP "Whitney Houston". Este primer trabajo de presentación, grabado en 1985, fue considerado el mejor disco de música soul de ese mismo año por la Revista Rolling Stone. Es un álbum muy especial para mí, ya que además de suponer el primer CD que compré de ella y con el que terminé de saber con certeza que simbolizaba para mí todo lo que debía tener una artista, también fue uno de los primeros CD´s que adquirí de la extensa colección de discos que ahora poseo. En estos días que por internet circulan infinidad de homenajes a su memoria no dejo de escucharla y de recordar todo lo que me ha hecho sentir a lo largo de toda mi vida. Tengo mucho que agradecerle ya que le ha puesto banda sonora a mis momentos de fantasía, a mis sueños, que han sido bastantes y espero que siga habiéndolos por mucho tiempo más.

El color de la voz, la tesitura, el timbre, la profundidad, la potencia, ... Muchos factores influyen a la hora de catalogar a una voz como apta para dedicarse a la música, para definir a una voz como "buena" objetivamente hablando, pero al final, sólo una característica marca la diferencia de unas voces con respecto a otras, una que no todo el mundo que canta objetivamente bien posee y que, en definitiva, poca gente dedicada profesionalmente a la canción tiene: la transmisión de sentimientos. A veces, muy pocas, hay artistas que lo tienen todo. Whitney era una de ellas. Mientras exista gente que aún disfrute con su voz y con su música no se habrá ido del todo. We will always love you, Whitney.

lunes, 23 de enero de 2012

Ne le dis à personne


Todos los que amamos el cine sabemos lo difícil que es encontrar una buena película dentro del género de la intriga o thriller. Para los que sentimos esa adrenalina recorriendo nuestro cuerpo cuando, en la oscuridad de la sala de cine, visionamos un film cuya trama está llena de momentos de tensión, persecuciones, incógnitas por resolver, etc... conocemos de sobra el final al que nos conduce la mayoría de este tipo de ficciones: la decepción absoluta. Así que cuando encuentro una obra cinematográfica de la categoría a la que, a mi parecer, pertenece ésta no puedo más que alegrarme enormemente y compartirla con el mayor número de cinéfilos que pueda. "Ne le dis à personne" o su traducción al español "No se lo digas a nadie" es un film francés del año 2006 dirigido por el joven realizador y actor Guilleaume Canet, de actualidad este pasado año por la dirección de la exitosa película "Pequeñas mentiras sin importancia". El cine francés ha dado muestras, durante décadas, de una cinematografía llena de sobriedad, elegancia, originalidad y una forma de contar las historias con una sensibilidad exquisita. Los ejemplos de películas francesas enmarcadas en el thriller se alejan mucho de lo que la industria hollywoodiense, donde se producen un mayor número de producciones de este tipo, entiende por este género. El cine de suspense de origen galo tiene un toque menos efectista y más oscuro, sustentada su intriga más en el contenido que en la forma, desprovisto normalmente de escenas trepidantes y sin tantos golpes sonoros, resultando en algunos casos mucho más inquietante. Cineastas como Truffaut o Chabrol han dado numerosas muestras de ello a lo largo de toda su carrera. Quizá, en general, si atendemos al cine mundial, sin centrarnos en una nacionalidad concreta, supongo que la mayoría de la gente considerada cinéfila elegiría como máximo exponente de este tipo de cine al gran Alfred Hitchcock, y es por ello que, cuando se quiere dotar a una película de intriga o thriller de una garantía que atraiga al mayor número posible de aficionados a este tipo de producciones, se le añade a la promoción de la misma alguna frase que incluya el adjetivo de hitchcockiano. "Ne le dis à personne" no es una salvedad y creo que es una de las películas que más merecido lo tiene ya que hace mucho tiempo que no veo una ficción que plantee una narración tan intrigante desde el principio, la incremente durante todo el resto del metraje, presentando nuevos datos que te hacen dudar de todo y termine con un final que resuelva de un modo tan creíble y resolutivo toda la historia. El film se ve ampliamente reforzado por la interpretación de su protagonista absoluto, François Cluzet, acompañado, aunque con papeles secundarios, por un reparto muy coral e interesante con estrellas del cine galo como pueden ser Nathalie Baye, Jean Rochefort, la actriz británica Kristin Scott Thomas y hasta el propio Guillaume Canet, el cual se reserva un pequeño personaje dentro de su propia obra, como ya hiciera en numerosas ocasiones, aunque con apariciones fugaces, el ya mencionado Alfred Hitchcock.

La historia de "Ne le dis à personne" arranca con la extraña muerte de Margot, la cual, tras un idílico día en el campo con su marido Alexandre, es brutalmente asesinada sin que éste pueda hacer nada por ayudarla. 8 años después del fatídico suceso, Alexandre, sumido en una vida gris, sin poder superar la pérdida de su esposa, recibe un misterioso mail que le pone en alerta sobre la posibilidad de que su mujer aún esté con vida... Interesante punto de partida para una sucesión de hechos intrigantes y trepidantes que te mantendrán en vilo hasta el final... No se lo digas a nadie...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Ahora sí, ha vuelto

Ha pasado mucho tiempo, demasiado para todos/as los que la admiramos y seguimos, pero en cualquier caso, un período considerable ha transcurrido desde su última aparición en un proyecto de ficción. Una breve colaboración en los siete últimos episodios de la exitosa serie de televisión "Los Serrano" en el año 2008 supuso un punto y aparte en su carrera que, en este año 2011, podemos decir que ha reanudado con mucha fuerza. Lydia Bosch ha regresado, pero esta vez, y para fortuna de todos sus seguidores/as, es para quedarse. Recientemente hemos podido verla en dos capítulos de la afamada serie "Águila Roja", donde ha dado vida, magistralmente, a una religiosa con intenciones ocultas y oscuros objetivos. Sin duda, este papel le ha permitido demostrar una nueva faceta como actriz ya que es la primera vez que Lydia, como se dice coloquialmente en la jerga cinematográfica, "hace de mala". Es una colaboración, aunque breve, muy rica en matices interpretativos que le ha posibilitado ofrecer una visión diferente al público que está acostumbrado a verla en otro tipo de personajes.





Esta pequeña y, a la vez, gran intervención ha sido el primer paso en la reanudación de su carrera, la cual, según palabras de la propia Lydia, quiere retomar con la misma fuerza de antes. Esperemos que así sea y la cosa promete ya que, actualmente, Lydia se encuentra rodando una nueva película, la cual supone su vuelta a la pantalla grande desde "You are the one", largometraje que le valió una nominación a los premios Goya 2000 y que hasta la fecha, era su última película. "La hermandad", que es como se llama este nuevo proyecto, se rueda estos días en localizaciones valencianas, incluidos los estudios de la "Ciudad de la Luz", en alicante. Está dirigida por el realizador Julio Martí Zahonero, el cual debuta con esta película en el largometraje después de haber dirigido varios cortos, el más reciente entre ellos "La victoria de Úrsula". Con un presupuesto de 3,7 millones de euros, parcialmente subvencionado por la Comunidad de Valencia, la película se rodará hasta finales de año y su estreno está previsto para el año 2012. Lydia, protagonista absoluta del film, interpreta a una exitosa escritora de novelas de terror que, tras un accidente de tráfico cercano a un viejo monasterio, se ve obligada, por inclemencias meteorológicas, a pasar un tiempo en el mismo. En su estancia tras los muros del antiguo edificio vivirá extrañas situaciones que le harán pensar que dicho lugar esconde un secreto, el cual, está dispuesta a descubrir.






Esperemos que este interesante argumento se materialice en una buena película llena de éxito con la que Lydia pueda demostrar todo su talento y que suponga el reconocimiento que le permita ocupar ese lugar que, tras 27 años de carrera, tanto merece.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Una de miedo

Me encanta pasar miedo... en la ficción, eso es algo que todo el que me conoce lo sabe. Desde que era muy niño me apasionaba visionar, acurrucado (de terror, claro) en el sofá junto a mi familia, una peli de miedo. Recuerdo perfectamente la emoción que sentía en el estómago ante los momentos cumbre de la película en cuestión así como el pavor que albergaba cada vez que mi vejiga anunciaba su necesidad de ser vaciada, obligando a algún miembro de mi familia a acompañarme hasta el cuarto de baño. Títulos míticos como: "Pesadilla en Elm Street", "Al final de la escalera" o "Polstergeist", que fueron las cintas que vi en mi más temprana infancia, causaron en mí un pánico tan atroz que provocó que, aquellas noches, tuviese que dormir con mis padres. Posteriormente, en el transcurso de mi niñez y adolescencia, esa afición por el cine de terror se fue ampliando a otros géneros hasta el punto en el que empecé a tener conciencia de que era y soy un amante del cine. Claro está que, aunque veo casi todo tipo de cinematografía, tengo mis categorías favoritas, entre las que se encuentran sin duda el terror, la intriga, el thriller, etc... He de reconocer que es difícil encontrar una buena película, un film redondo, que sea cine en mayúsculas, en este tipo de géneros, o al menos, entre los títulos que llegan a las salas comerciales, pero no puedo evitar tragarme la mayoría de ellos cuando son estrenados, aún a sabiendas de que su calidad pueda ser dudosa. Esa emoción, tensión, adrenalina, que siento cuando estoy a oscuras, en una sala de cine, observando secuencias trepidantes, llenas de angustia, horror, etc... que a veces incluso, originan en mí un sobresalto físico, me hacen estar enganchado a este tipo de películas. Aún así, no llego al nivel de ver todo lo que esté anunciado tras el eslogan de "Terror", ya que evito los títulos de "Serie B" que tanto abundan en este tipo de films, o cualquiera que sea evidentemente malo sin necesidad de comprobarlo personalmente.

Otra de mis grandes aficiones, como ya he comentado en algún que otro post, son las series de TV. Los géneros que abarco también son muy amplios, aunque el de terror no es uno que predomine entre este tipo de producciones. No hay muchas creaciones televisivas que lo exploren, aunque se podrían señalar títulos como: "¿Es usted el asesino?"; "Historias para no dormir"; "The Twilight Zone"; o la más reciente "Twin Peaks". Son series que oscilan entre el terror y la intriga, pero es lo más aproximado a este género que se ha realizado dentro del rincón catódico... hasta ahora que ha hecho aparición en la parrilla televisiva americana (y próximamente en la española, a tenor de su éxito) a través del canal FX (rama de la cadena de televisión FOX) la serie "American Horror Story".





Es un espacio de ficción absolutamente enmarcado en el género de terror; aquí se pierden las medias tintas. Cuando escuché el proyecto en su fase de rodaje creó en mí la expectación suficiente como para ver su episodio piloto en cuanto se estrenó en EEUU, y mi veredicto fue rotundo: me encantó. Desde mi punto de vista tiene un comienzo brutal, te deja totalmente intrigado con la historia y tiene bastantes momentos en los que te abraza una sensación de miedo absoluto. Aunque a priori pueda parecer una sinopsis muy manida y vista, el modo en que está contada y los giros de guión que aporta la convierten en un producto muy por encima de la media en este tipo de producciones, que como ya he dicho antes, escasean y quizá por ello mismo, merece ser tenida en cuenta.





El relato comienza en una casa, una mansión con una gran historia detrás que acaba de ser adquirida por una familia recién llegada a la ciudad que intenta tener un nuevo comienzo tras haber sufrido un suceso dramático. Lo que no saben es que ese nuevo inicio que buscan, intentan sembrarlo en un lugar con demasiado pasado a sus espaldas... Ese punto de partida da lugar a un desfile de situaciones y personajes inquietantes, oscuros, extravangantes y misteriosos que suscitan en el espectador/a muchos interrogantes, los cuales, van siendo desvelados capítulo a capítulo. Las interpretaciones de los actores/actrices son, sencillamente, impresionantes. Destacan la gran Jessica Lange (Tootsie)













y, la siempre impecable y creíble en todo papel que toca, Frances Conroy (Six Feet Under).












Así que ya sabéis, si queréis pasar miedo e inquietud, con un producto televisivo bastante notable, no os la perdáis.

lunes, 24 de octubre de 2011

Colores

Nunca dejo de sorprenderme a pesar de que llevo muchos años siendo consciente de ello. Quizá soy más positivo de lo que me considero a mí mismo porque, desgraciadamente, es algo que veo más a menudo de lo que me gustaría; o tal vez en mi interior guardo la confianza de que las cosas pueden ser de otro modo y llego en ocasiones a camuflar la realidad pensando que hace años que ya comenzó el cambio. Aunque, para ser totalmente honestos, si nos rendimos ante la saludable filosofía de ver el "vaso medio lleno", no estamos actualmente en el punto en que nos encontrábamos tiempo atrás. Afortunadamente, hemos evolucionado, sin embargo, aún queda camino por recorrer hasta alcanzar una sociedad igualitaria donde las mujeres y los hombres podamos actuar libremente sin que se nos atribuyan comportamientos, características, capacidades, destrezas y preferencias de todo tipo derivadas de un hecho tan básico como ser hombre o mujer.

Recientemente he sido testigo de una situación, desde mi punto de vista, tan absurda e infantil, que podría ser tachada de nimiedad por mucha gente, pero que para mí tiene un significado muy importante, ya que pone de manifiesto la atribución de roles de género que limita a nuestra sociedad. Estando en mi puesto de trabajo, desempeñando una labor de cara al público en un establecimiento de hostelería, hizo su entrada una joven pareja de no más de 30 años. Me dispuse a atenderles con el habitual ritual de: facilitarles las cartas del local, esperar el tiempo prudencial para que les diese tiempo a hojearlas, tomarles nota de su pedido y finalmente servirles el mismo. Me encontraba en este último paso del servicio cuando me dispuse a llevarles los utensilios con los que pudieran ingerir su encargo, los cuales consistían en un par de juegos de taza y plato. Al cogerlos, casualmente, uno de ellos era azul y el otro rosa. Camino de la mesa que ocuparon los clientes en cuestión se me ocurrió realizar el experimento de depositar la taza rosa en el lugar donde permanecía sentado el chico y la azul en el correspondiente al de la chica. Así lo hice y dos minutos más tarde las posiciones de las tazas habían cambiado (para mi relativa sorpresa). Increíblemente a estas alturas aún seguimos cometiendo acciones de este tipo. Podemos verlo, si nos fijamos, en los cochecitos que albergan a bebés que, dependiendo de su sexo, irán vestidos de un color u otro; pero también podemos observarlo en las personas adultas que, aunque sea algo más inadvertido y sutil, siguen con esa dinámica de descartar un color por el simple hecho de que ha sido atribuido predominantemente a un sexo determinado. Es normal en el fondo, lo llevamos grabado a fuego desde una edad muy temprana, pero llama la atención que la mente desarrollada e inteligente de una persona adulta, no sea capaz de reaccionar de un modo diferente a una situación tan básica como la que he descrito anteriormente. Mucha gente pensará que es una tontería, que eso no implica ninguna situación discriminatoria y que hay cosas más preocupantes relativas a estos temas. Absolutamente cierto. Pero, a veces, los detalles insignificantes esconden grandes realidades, o también la suma de éstos, que da como resultado la sociedad machista y llena de sexismo en la que aún vivimos aunque nos encontremos ante los últimos coletazos de ésta.

En ocasiones me molestaré en intentar rebatir los argumentos simplistas de quien se empeña en defender que las cosas son así y que al fin y al cabo son tonterías, de quien sólo ve que lo verdaderamente importante son las barbaridades que ocurren, desgraciadamente, en la problemática de la violencia de género y similares, que, por supuesto, también cuentan con mi preocupación y perspectiva de cambio, pero que, por otro lado, no son los únicos elementos que conforman esta realidad teñida de desigualdad. En otros momentos, cuando la energía me flaquee y el pesimismo me pueda, lo dejaré correr, con la esperanza de que otras/os sigan la lucha por mí, pero siempre, en un rincón dentro de mí, espero que viva la esperanza de que las cosas pueden ser de otro modo.

domingo, 11 de septiembre de 2011

GET TOGETHER

Se han dicho muchas cosas de ella, tantas que es difícil rememorarlas todas. El paso del tiempo ha dejado obsoletas algunas de las etiquetas que se le han ido atribuyendo a lo largo de todos estos años, haciendo que muchas de ellas caigan en el olvido y logrando que otras muten tanto y con tanta frecuencia como su carrera artística o su personaje mediático; sin embargo, hay algo que va ligado a ella de forma atemporal, que de tan innegable y evidente sobrevive a todos los aciertos y fracasos de su faceta profesional y que al margen de la admiración o rechazo que se pueda sentir hacia ella todo el mundo tiene claro: SU INCREÍBLE VOZ.

Pocos/as artistas han podido evolucionar del modo que ella lo ha hecho, tanto musical como vocalmente, consiguiendo cantar mejor en cada trabajo que publica y no gracias a las mejoras digitales de estudio cada vez más avanzadas, sino a su tesón, ambición y capacidad de superación. He tenido la gran suerte de poder verla en vivo en 7 ocasiones ya (y las que espero ver en un futuro) y es una experiencia increíble poder comprobar hasta dónde puede llegar la capacidad vocal de esta mujer, y ahí, en un directo sí que no hay ni trampa ni cartón.

Su estilo musical ha estado enmarcado siempre dentro de la categoría del pop, aunque otras influencias han ido adornando levemente cada trabajo de su discografía, predominando más o menos en cada uno de ellos estilos tan diversos como: soul, funky, reggae, rock, dance, sonidos árabes, etc...

Por otro lado, al margen de su discografía, cuenta con una extensa lista de colaboraciones materializadas en duetos, bandas sonoras, homenajes, participaciones en discos de otros cantantes, musicales, directos en programas de TV, etc... en las que ha demostrado la versatilidad y riqueza de su voz, atreviéndose con estilos tan alejados de su música como la copla, el jazz, la bossanova, el tango e incluso la zarzuela.

Por todo ello y después de haber sabido mantenerse durante 26 años de carrera (y los muchos que espero que le queden) en el lugar que tanto esfuerzo le ha costado ganarse, hoy por hoy nadie duda que ostenta el título de la Reina del Pop español.

Actualmente vuelve a estar de actualidad, ya que este verano ha sacado al mercado un nuevo single como adelanto de su nuevo y esperado trabajo, el cual verá la luz a final de este mismo año. Nada tiene que ver con todo lo que ha hecho hasta ahora pero, desde mi punto de vista, ha aprobado y con nota. Ahora sí que se puede decir que se ha alejado del reinado del pop, aunque para tranquilidad de sus seguidores/as de siempre esto es una breve parada, ya que según sus propias palabras, su próximo trabajo (aunque con diversas influencias) se desarrollará principalmente dentro de un contexto pop, en el que habrá cabida también para canciones de corte baladístico que tanto han predominado en anteriores trabajos.

"Get Together", house con tintes dance, ese es el estilo de este nuevo sencillo que espero os sorprenda y os guste tanto como a mí.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La vida dormida

Apenas distinguía el exterior. La lluvia invadía la superficie del cristal. La persona que tenía a su izquierda bajó del coche y unos segundos después se abrió la puerta dejando ver el diluvio que caía sobre aquel desconocido. Éste la tomó por los brazos: "Vamos mamá". La dificultad de movimiento se imponía a la inercia que aquel hombre manejaba con la fuerza de sus manos y la fragilidad de su conciencia. El agua recorría los surcos que el tiempo había grabado sobre el rostro de Carmen. "Quédate aquí, ahora vuelvo", y después de besarla en la mejilla la dejó bajo la cornisa de la pared donde se apoyaba. Ella permaneció allí contemplándole correr. El ruído del motor se unió al sonido del aguacero. De pronto se oyó una voz. Era otro extraño. También corría, pero éste no iba callado, gritaba tratando de alcanzar el coche en vano.